“Quiero sugerir que los artistas que trabajan con nuevos medios preocupados por la interacción cuerpo-computadora han diseñado simultáneamente interfaces evanescentes y palpables. Al separarse de una preconcepción de la interface como el requisito de la representación o traducción de la arquitectura de la computadora o de su funcionalidad para un usuario humano inepto, estos artistas han optado por interfaces dinámicas. Estas emergen como disposiciones cambiantes a través del encuentro actual y la interacción entre participantes y máquinas computacionales. Lo que voy a argumentar en este capítulo es que la interfase cuerpo-computadora en el arte con nuevos medios puede ser más fácilmente aprovechada a través de conceptos como el de “el pliegue” y “lo diferencial”. Donde el pliegue designa la interfase como una topología y un movimiento de envolvimiento y extensión entre el cuerpo y la computadora, el diferencial de esta relación indica que las interfaces permanecen en el dominio de una relación irresoluble entre fuerzas materiales e incorporales” (Munster: 118)
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